Pasar tiempo con gatos lejos de casa

Encontrar consuelo en los ronroneos y en la presencia de gatos en una cafetería de gatos

Como propietarios de gatos, todos sabemos lo calmante y reconfortante que es sentarse con un gato. Ya esté en nuestro regazo o sentado a nuestro lado, esta cercanía tiene un efecto muy relajante en las personas que aman a los gatos. También sabemos que a algunos gatos no les gusta mucho viajar. Por suerte, los gatos de exposición del equipo 3coty® viajan sin problema, pero incluso nosotros no siempre podemos llevar a nuestros gatos con nosotros.

Las cafeterías de gatos son un invento maravilloso que permite a los amantes de los gatos disfrutar de la presencia de un gato cuando están lejos de casa. La primera cafetería de gatos moderna abrió en Taipéi, en Taiwán, y la idea se extendió rápidamente por Japón, Corea y Singapur. Ahora hay cafeterías de gatos en muchas ciudades europeas, como Róterdam, Cracovia, Turín, Luxemburgo y Múnich.

Aunque existen distintas opiniones sobre si los gatos en las cafeterías de gatos son felices, estamos bastante seguros de que si no lo fueran, los responsables de los establecimientos lo sabrían. Aggie pasó tiempo en Neko no Niwa en Singapur y le encantó. Por eso nos entristece leer que esta cafetería de gatos va a cerrar. Esperamos que todos sus gatos encuentren buenos hogares y nos alivia saber que hay otras cafeterías de gatos en Singapur.

¿Has visitado alguna vez una cafetería de gatos? ¿Cuál? ¿Nos escribirías una reseña?

Una breve historia de las cafeterías de gatos

Las cafeterías de gatos se crearon para ofrecer a las personas que no pueden tener un gato en casa un lugar tranquilo donde disfrutar de la calma, la compañía y la presencia de los gatos. Muchos establecimientos colaboran estrechamente con protectoras, ofreciendo a los gatos rescatados un espacio seguro y ayudándoles a encontrar un hogar definitivo.

La primera cafetería de gatos moderna abrió en 1998 en Taipéi, en Taiwán, y se hizo rápidamente popular entre locales y turistas. La idea se extendió por toda Asia, especialmente en Japón, donde las cafeterías de gatos pasaron a formar parte de la vida urbana diaria. Con los años, el concepto llegó a Corea, Singapur y muchos otros países, y finalmente llegó a Europa, donde ciudades como Viena, París, Róterdam y Múnich cuentan hoy con sus propias versiones.

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